Una mujer sencilla, creativa y curiosa. Me inspiran los vínculos verdaderos, los atardeceres, la escritura, la bici, el sol y esas ideas que vibran bonito. También disfruto de lo simple: salir a cenar, tomar algo tranquilo o pasear con buena compañía. Prefiero lo poco pero auténtico antes que lo mucho y vacío, porque creo que en lo real es donde está la magia.
Mi camino no ha sido fácil, pero sí lleno de aprendizajes. Perdí a mi papá demasiado pronto en un accidente laboral, y desde entonces descubrí algo que me sostiene: la vida no termina, solo cambia de forma. Esa certeza no nació solo de pensarlo, sino de vivirlo.
Por aquel entonces, en el lugar donde estaba, comenzaron a ocurrir cosas que me hicieron abrir más los ojos. Una noche, mientras dormía, sentí una respiración cerca de mí. Al girarme, vi en el colchón la marca hundida de una silueta de arriba a abajo. Estoy convencida de que era mi padre, haciéndome entender que debía dar un paso y salir de allí. Días después, una prima vino a verme y me dijo que había soñado con él, que tenía que darme ese mismo mensaje. Fue como la confirmación que necesitaba para seguir adelante. Desde entonces sé, con más claridad, que hay algo más allá de lo visible. Llámalo vida, energía o conexión… pero está ahí.
Con el tiempo también encontré referentes que me ayudaron a comprender mejor estas vivencias, como el doctor Manuel Sanz Segarra, que une ciencia y espiritualidad para recordarnos que lo invisible no es menos real, y que todo tiene un sentido profundo.
Mucho más adelante, en 2020, llegó otro gran giro. En medio de la histeria provocada con el COVID-19 —fruto de una ingeniería social que venía gestándose desde hace años y hasta décadas— decidí frenar y dar un rumbo distinto a mi vida. Empecé a comprender mejor estos mecanismos gracias a referentes como Carmen Jiménez Huertas, que habla de la ingeniería social y lingüística: cómo el lenguaje y los mensajes que recibimos durante años moldean la forma en que pensamos, sentimos y actuamos. Entender esto me abrió los ojos a muchas de las trampas que nos rodean.
Ese nuevo rumbo también se nutrió de personas y encuentros que marcaron la diferencia: primero conocí a Almudena Villalta, en la defensa de la presa de Valdecaballeros. Hoy es una gran amiga, y además nieta del torero Nicanor Villalta. Fue ella quien me puso en contacto con Nebay, consultora de negocios digitales. Más tarde llegaron los grupos de WhatsApp: con Ana Torre descubrí el mundo (a veces engañoso) de las asistentes virtuales; con Emilio Calvo aprendí sobre crecimiento personal; y con Reichelypunto encontré inspiración y guía como mentora de emprendedoras digitales.
De todo ello fue tomando forma Vuelve a Latir, un espacio cercano y humano para ayudarte a reconectar con tu creatividad, tu energía y tu bienestar. Aquí encontrarás apoyo emocional, diseño con propósito y escritura que conecta de verdad. Todo desde un lugar humilde, real y con ganas de compartir lo que soy, para que tú también sientas que tu luz vuelve a brillar. ✨💛
Aquí acompaño a personas y proyectos a reconectar con su creatividad, su energía y su bienestar, a través de apoyo emocional, diseño con propósito y escritura cercana.
En Vuelve a Latir cada servicio nace desde la cercanía, la creatividad y la calma. No son solo tareas, son formas de acompañar a personas y proyectos para que vuelvan a brillar.
Porque cada persona y cada proyecto necesita un apoyo distinto, he creado tres formas de acompañarte. Son pilares que se adaptan a ti y a lo que estés necesitando: desde manos digitales que aligeran tu carga, hasta dar color y voz a tu marca, o un espacio de apoyo para que sueltes lo que te pesa o aprendas a salir del piloto automático y vuelvas a sentirte presente en tu camino.
Cuando lo digital se hace pesado, yo te ayudo a darle forma sencilla y emocional: edición de fotos o vídeos, textos para redes (copia emocional) o planos personalizados para ordenar tu mundo digital.
Tu proyecto tiene esencia propia y merece mostrarse con estilo. Aquí trabajamos juntos en crear nombres, logotipos, identidad visual y todo lo necesario para que tu idea tenga una imagen auténtica y con esencia.
Porque no todo es hacer: también necesitamos parar. Te acompaño en sesiones de conexión esencial o profunda, con técnicas de mindfulness y gestión del estrés digital, además de guías de bienestar personalizadas. Un espacio para soltar y volver a ti.
Tu proyecto tiene esencia propia y merece mostrarse con estilo. Aquí trabajamos juntos en crear nombres, logos, identidad visual y todo lo necesario para que tu idea tenga una imagen auténtica y con alma.
Porque no todo es hacer: también necesitamos parar. Te acompaño en sesiones de conexión esencial o profunda, con técnicas de mindfulness y gestión del estrés digital, además de guías de bienestar personalizadas. Un espacio para soltar y volver a ti.
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